¿Puede el tango no ser machista?

El Movimiento Feminista de Tango (MFT) presentó el 24 de junio un Protocolo de Actuación para situaciones de violencia en espacios milongueros, para hacer del ámbito del tango un “espacio igualitario, más agradable y más justo”, libre de violencia simbólica y física.

Natalia Terán, una de las impulsoras de MFT, explicó: “Se trata de cuestiones que van desde incomodidades más sutiles hasta cuestiones físicas, donde uno siente la incomodidad en el cuerpo, donde no sabe si es parte de la danza o se está cometiendo un abuso. Queremos que se la acompañe, que se la lleve a un espacio seguro en el que pueda hablar, que se la contenga y se le pregunte a ella qué quiere hacer. Que no pase como siempre que la mujer se va sin pedir ayuda. La idea es que sea la persona que la incomodó sea invitada a retirarse amablemente”. Ellas proponen que se dé lugar a expresiones de tango más disidentes, más alternativas. “Antes era impensado que dos hombres o dos mujeres bailaran juntos pero ahora hay muchísimas milongas donde esto ya se volvió natural”.

Lucía Rinaldi es profesora de Tango y entiende que se trata de un cambio cultural más profundo: “Este protocolo es un paso importante, por un lado para empezar a generar conciencia y cuidado, desde el lado de saber qué hacer, sobre todo para los organizadorxs y profesorxs. Y por otro, ponen en cuestión un montón de prácticas donde está inmersa la violencia, y peor aún, tapada por las reglas del tango tradicional, que es la típica foto del tango donde la mujer está quebrada y el tipo quebrándola desde arriba. Pero también, las cuestiones que se dan en la danza misma, por esta idea de que solamente el hombre puede proponer y por ende expresar alguna intención de movimiento, porque eso no es una propuesta sino una obligación de acción. Entonces no solamente no podés expresarte, sino que si no vas para el lado que te dicen, te llevan a los tirones. Y eso en cualquier lado es violencia. Pero como está dentro de la mirada del tango viejo, de este tango que tampoco no es el original, donde la gente lo fue creando desde el juego y la improvisación, sino un tango de los últimos tiempos, completamente plagado de machismo”.

Así, nos arroja algo de luz para aprender a disfrutar de forma igualitaria: “Si se empiezan a cuestionar las prácticas de las milongas, imponer algo de este protocolo, poner cartelitos, es por donde empieza a pasar el cambio real, que se viene gestando desde hace algún tiempo, donde muchos venimos haciendo un trabajo de hormiguita. Últimamente estaba muy dificil ir a milonguear, ya que muchos están reforzando la idea del ‘yo te mando’, y por más que lo cuestionemos, el otro tiene la ‘voz del tango’: que las cosas son así y no pueden ser de otra manera. Pero ahora, si aparece esto, ya es más fácil para quienes vamos con la idea de construir una danza de a dos y disfrutar el momento, ya es más fácil posicionarse y defender ese lugar”.

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